¿La Semana Santa Sevillana sin Francos y Placentines?

José Julio Gómez Trigo. 2004

En los momentos en que el autor escribe estas líneas, y dentro de la muy limitada información de la que dispone un servidor, parece ser que un año más las laceradas llagas que se reparten por el corazón de esta ciudad volverán a sembrar de cicatrices el Programa de la Semana Santa.
Dejando a un lado otros andamios como el de Relator o el de Caballerizas, que dificultarán el paso de muy pocas hermandades, la fuente principal de mis preocupaciones está en las calles estrechas que comunican los dos grandes templos de la ciudad: la Catedral y el Salvador. Y no es para menos, dado que casi tres decenas de cofradías vuelven por Placentines y Francos o bien por Francos hacia Chapineros y Alvarez Quintero.
Como informaba esta mañana "20 minutos", si el próximo domingo fuera de Ramos, ninguno de esos dos itinerarios sería posible debido a las obras que se suceden en ambas calles, de tal suerte que cualquier viandante que discurra por el tramo más estrecho de Francos, podría tener la sensación de haber sido víctima sus casas de un intenso bombardeo.
Esta hipotético contratiempo plantea serios problemas a bastantes hermandades que toman estas calles en su regreso, pues tendrían que buscar drásticas alternativas para acceder a la zona Salvador-Alfalfa; podemos destacar las siguientes:

-Regresar desde Hernando Colón hacia alguna de las Plazas de San Francisco o Nueva y subir por Entrecárceles o por Tetuán hacia la Campana. Recorrido ya utilizado por algunas hermandades, tiene el inconveniente de ser únicamente posible para las hermandades que siendo últimas o penúltimas en su día, no se tropiecen con cofradías transitando aún de ida cuando éstas regresen por el Banco de España.
-Salir hacia Mateos Gago y Fabiola, y bajar por Madre de Dios y San José hasta San Nicolás y la Alfalfa. Los naranjos de Mateos Gago, la exquisita sinuosidad de las calles Fabiola y Madre de Dios, y el sereno tránsito por San Nicolás hacia los Cuatro Cantillos harían deliciosos los regresos de las hermandades que los utilizaran. El problema es que una parte de la calle Fabiola es demasiado estrecha y muchos pasos no cabrían o tendrían que hacer grandes esfuerzos. Recordemos que actualmente la de San Bernardo es la única cofradía que pasa por allí. Recordemos también que un Lunes Santo de los años sesenta el Cristo de las Aguas se quedó encasquetado entre dos balcones de dicha calle, quedando casi media hora la cofradía parada a causa de dicho percance.
-Volver por el Triunfo hacia el Postigo y la calle Arfe. Una vez allí, las cofradías del sector Salvador-Alfalfa-Encarnación subirían por Castelar y García de Vinuesa hacia la Plaza Nueva, y las de San Vicente-Feria seguirían hacia Molviedro, Zaragoza, Gravina y el Museo, para buscar desde allí sus templos de origen. A pesar de la indiscutible estética de la zona, el problema de los atascos podría quedar trasladado desde Francos hasta el Postigo.
-Regresar hacia la puerta de Jerez desde el Triunfo y San Gregorio, y desde allí buscar los jardines de Murillo por San Fernando. Su ventaja es que ninguna calle ofrece problemas para el tránsito de pasos y nazarenos; su inconveniente es lo largo que sería tal rodeo, así como lo desangelado del paso de cofradías por largas avenidas como San Fernando, especialmente este año, en el cual la Semana Santa coincide con las primeras excavaciones para la instalación del "Metro".

¿Cómo afectaría a los recorridos de las cofradías el no poder pasar por la calle Francos?

Realizaremos un somero resumen destacando los principales inconvenientes y las soluciones que parecen más factibles.
El DOMINGO DE RAMOS serían cinco las procesiones afectadas por las obras:
Más que difícil, imposible lo tendría la Borriquita, que desde la Catedral tendría todas las vías colapsadas para regresar a su templo de la Anunciación antes de las nueve, en que debe salir el cortejo del Amor. La posibilidad de volver por el Postigo queda abortada por el recorrido de ida de la Estrella, así que no quedaría otro remedio que salir a las nueve con el Amor.
La Hermandad de la Cena debería intentar hacer el siguiente recorrido de regreso: Mateos Gago, Fabiola, Madre de Dios, San José, Jesús de la Salud, Muñoz y Pabón, Cabeza del Rey D.Pedro, Boteros a San Leandro y Alhóndiga, enlazando con su regreso habitual, pero probablemente no cupieran los pasos por la estrechez de Fabiola. En ese caso tendría que regresar por:
Plaza del Triunfo, Miguel de Mañara, Contratación, San Gregorio, Puerta de Jerez, San Fernando, Jardines de Murillo, Cano y Cueto, Santa María la Blanca, San José, Jesús de la Salud, Muñoz y Pabón, Cabeza del Rey D. Pedro, Boteros etc. para seguir hacia los Terceros: la demora sería de al menos dos horas más de estación al alargarse por la Puerta de Jerez. Tendríamos Cena hasta las dos de la mañana.
La Hiniesta no tendría más que recuperar el recorrido de regreso del 94. Ese año la cofradía volvió por el Postigo, Arfe, Puerta del Arenal, Harinas, Plaza Nueva, Tetuán, Velázquez, O´Donnell, a la Campana y de allí por Martín Villa y Laraña a San Pedro y por María Coronel a sus calles de siempre: el alargamiento sería de una hora, con lo cual la recogida sería a las tres.
En cuanto a San Roque, lo más lógico es que siguiera a la Cena en su regreso, haciéndolo por: Plaza del Triunfo, Miguel de Mañara, Contratación, San Gregorio, Puerta de Jerez, San Fernando, Jardines de Murillo, Nicolás Antonio, Menéndez Pelayo y Recaredo; si bien sería parejo en cuanto a tiempo necesario para recorrerlo, la estética perdería con el nuevo itinerario respecto del antiguo.
La última cofradía afectada sería la del Amor, que lo tendría más fácil que las anteriores: volviendo por Alemanes, Hernando Colón, y Plaza de San Francisco. Por Entrecárceles sube al Salvador y por Cuna a Laraña a su templo.

El LUNES SANTO serían cuatro -Redención, Santa Marta, Vera Cruz y Penas- las hermandades forzadas a cambiar su regreso.
La primera sería la más perjudicada, pues el ser la primera la imposibilita a volver por la Plaza Nueva y el Postigo, dado que llegaría a la Campana demasiado temprano. Así que tendría que hacerlo por: Plaza del Triunfo, Miguel de Mañara, Contratación, San Gregorio, Puerta de Jerez, San Fernando, Jardines de Murillo, Cano y Cueto, Santa María la Blanca, San José, Jesús de la Salud, Muñoz y Pabón, Cabeza del Rey D.Pedro, Boteros, Sales y Ferré, Cristo de Burgos, Dormitorio, Alhóndiga, etc como cada Lunes Santo, pero con unas dos horas de retraso, con lo cual los pasos estarían en la calle hasta la 1:45 aproximadamente.
En cuanto a Santa Marta, podría recuperar el regreso por el Postigo de sus primeras salidas: Triunfo, Fray Ceferino, Almirantazgo, Postigo, Dos de Mayo, Arfe, Castelar, Molviedro, Doña Guiomar, Zaragoza, Gravina, Pedro del Toro, Bailén, Plaza del Museo, Alfonso XII, Duque, Trajano, Lasso de la Vega, Angostillo, Daoiz y Plaza de San Andrés. La entrada podría ser a eso de las 12:15 o 12:30 en vez de las habituales 22:25. La Vera-Cruz debería ir por el mismo camino de la anterior hasta Alfonso XII y entonces girar por San Juan de Avila a Virgen de los Buenos Libros, pero con el inconveniente añadido de tener que procesionar detrás de San Gonzalo, cofradía que pasa con no demasiada celeridad por el barrio del Arenal, lo cual repercutiría en el ritmo procesional de los negros nazarenos de Vera-Cruz. La entrada podría ser sobre las 2:30 de la madrugada.
La Hermandad de las Penas tendría que elegir entre seguir a la Vera-Cruz, regresar por la Plaza Nueva y la Campana, o volver por Hernando Colón. Esta última determinación le supondría una espera de unos 30 minutos en la Plaza de San Francisco, si bien aún así parece la alternativa más sólida a la maltrecha calle Francos.

El MARTES SANTO por su parte reúne a tres hermandades afectadas: Los Javieres, San Esteban y San Benito.
Los de Omnium Sanctorum lo tienen realmente difícil, dado que a la hora en que salen de la Catedral la Plaza del Triunfo y la calle Mateos Gago están colapsadas de cofradías. La única opción posible, parece ser regresar por el Triunfo y Santo Tomás detrás de Santa Cruz, si bien el cortejo tendría que comprimirse para no bloquear la salida de la Catedral. En calle Zaragoza, los Javieres siguen hacia Gravina y el Museo, y por Alfonso XII al Duque, Aponte, Trajano, Alameda, Correduría y Feria. La entrada podría ser sobre la una y media.
En cuanto a San Esteban, que sale de la Catedral a las 7,50 podría hacer un esfuerzo por volver por Mateos Gago a Fabiola y San José y de ahí hacia Cabeza del Rey Don Pedro y Aguilas, por su recorrido de siempre. En el caso previsible de que su cruz de guía llegara a la intersección de Mateos Gago con Rodrigo Caro antes de que terminara de pasar Santa Cruz, el acordeón tendría que tensarse al máximo, pues de lo contrario quedaría bloqueada toda la Carrera oficial.
San Benito tendría que regresar por la Puerta de Jerez, que a esas horas sería un hervidero de cofradías entre Estudiantes y Candelaria. Pasada la Plaza de D. Juan de Austria, iría por Menéndez y Pelayo, Demetrio de los Ríos, Eduardo Dato, Jiménez Aranda y Luis Montoto a su templo: la duración del trayecto sería ligeramente más larga que la actual, pero el tiempo quedaría compensado con el discurrir por largas y desangeladas avenidas, a un ritmo más rápido.
Esta Hermandad ya regresó en los años setenta por calles como Fabiola y Ximenez de Enciso, pero las reformas acaecidas en tales viarios urbanos desde aquel entonces lo harían poco menos que imposible en nuestros días.

El MIERCOLES SANTO pasan cuatro cofradías -Sed, Buen Fin, Lanzada y San Pedro- por la calle Francos.
La primera lo tiene fácil con un poco de imaginación: se trata de regresar por la Plaza del Triunfo, Miguel de Mañara, Contratación, San Gregorio, Puerta de Jerez, San Fernando, D. Juan de Austria, Avda. de Carlos V, Enramadilla, Ramón y Cajal, Marqués del Nervión, Eduardo Dato, Cardenal Lluch y Cristo de la Sed. La duración sería aproximadamente la misma que habitualmente.
La del Buen Fin debería hacer el mismo recorrido de regreso que es habitual en el Gran Poder hasta llegar a San Lorenzo, donde los de San Antonio seguirían por Eslava y Alcoy a la Plaza de San Antonio. Se puede estimar en una hora más la duración del regreso, así que volvería sobre las dos y cuarto.
La Lanzada tendría también que volver por el Postigo, si bien en la calle Castelar podría desviarse hacia García de Vinuesa y Fernández y González, pasando por la Plaza Nueva en dirección a Tetuán y la Campana. De ese modo recuperaría antiguas calles de su recorrido añejo, pero los de Lipasam lo tendrían difícil para adecentar la Campana antes del regreso de Siete Palabras, Lanzada y Panaderos.
Por último, los de San Pedro tendrían que hacer un ejercicio de contorsionismo para comprimir el cortejo entre el Banco de España y Hernando Colón, y esperar unos 25 minutos a que termine de pasar de ida la Virgen de Regla. Cuando el último músico abandone la Plaza, los de San Pedro tomarían por San Francisco y Entrecárceles hacia el Salvador y la Plaza del Pan, de allí por Alcaicería a su recorrido de siempre. Algo dificultoso pero no les quedaría otra, salvo que prefiriesen regresar por los Jardines y la puerta de la Carne. La entrada se podría retrasar en unos 45 minutos, así que tendríamos al Cristo de Burgos en la calle hasta las dos y media.
El JUEVES SANTO serían otra vez tres las hermandades afectadas por las ruinas y los andamios. La de los Negritos podría recuperar un recorrido añejo: por Mateos Gago, Fabiola a la puerta de la Carne y la Ronda. Algo desangelado...según nos cuenta Isidoro Moreno, lo impuso en los años 40 un hermano mayor que había jurado no volver a pasar por la puerta de su padre, que vivía en San Esteban...y lo llevó a las últimas consecuencias!
En cuanto a la Exaltación, podría volver por el Postigo a Arfe, Castelar, García de Vinuesa, Fernández y González, Plaza Nueva, Tetuán. A las 10 estaría en la Campana, para subir por Martín Villa, Laraña, Imagen, San Pedro y Juan de Mesa, entrando a eso de las 12:15 ó 12:30 de la madrugada. Y muy parecida sería la vuelta de Montesión, que iría detrás de Santa Catalina hasta la Encarnación, donde los de la plaza de los Carros buscarían Alcázares y Santa Ángela. Toda vez que no podría llegar antes de las once a la Campana, el regreso a Montesión podría ser sobre las 2. Además el ritmo tendría que ser diligente, a fin de no interferir en los regresos del Valle y Pasión, que también lo harían por esas calles.
La MADRUGÁ sería realmente difícil de organizar. La primera cofradía afectada, la del Silencio, tendría que regresar por Santo Tomás, Temprado y Dos de Mayo como en los años setenta. Le quedaría la opción de esperar parada 40 o 45 minutos para seguir al Gran Poder por Arfe a Molviedro, o bien rodear por Rodo, Real de la Carretería, Techada y Antonia Diaz, para ponerse detrás de los de San Lorenzo a la altura de Castelar. La recogida sería muy difícil de hacer antes de las ocho de la mañana, dos horas y media más tarde de lo habitual.
En cuanto a la Macarena... tendría que elegir entre seguir al Gran Poder, hacia el Postigo y la Plaza Nueva, o bien salir hacia la Puerta de Jerez y los Jardines, con dirección a la Puerta de la Carne, por donde buscaría la Alfalfa y la calle Santa Ángela. En ambos casos se retrasaría en unas dos horas en su recorrido habitual, con lo que podría regresar en el mejor de los casos pasadas las cuatro de la tarde.
La de los Gitanos por su parte lo tendría fácil, con volver por Alemanes, Hernando Colón, Plaza de San Francisco y Entrecárceles, como en 1995.

La tarde del VIERNES SANTO se presenta menos problemática, solo una cofradía -San Isidoro- quedaría bastante perjudicada. La posibilidad de volver por Hernando Colón estaría condicionada a que los de Montserrat accedieran por este año a hacerlo ellos por el Postigo. De ese modo, los de San Isidoro quedarían entre el Banco de España y la Puerta de Palos, a la espera de que pase la Mortaja, y entonces volverían por Plaza de San Francisco hacia Entrecárceles y el Salvador, enlazando con la Cuesta del Rosario y la Costanilla, adonde regresarían unos 45 minutos más tarde, sobre las 1:15. La Mortaja iría detrás de San Isidoro y luego buscaría la Alfalfa y Sales y Ferré, sin apenas alteraciones en su horario.

Y el SABADO SANTO con el Santo Entierro Magno sería todo un galimatías de horarios e itinerarios para tratar de cuadrar los números. Los pasos cuyo recorrido natural pasa por Francos son: Borriquita, Montesión, Desprecio de Herodes, San Esteban, Pasión (si sale de la Misericordia), San Isidoro, Siete Palabras así como las cofradías de Servitas, Trinidad y Soledad de San Lorenzo.
Servitas podría probar a volver por Mateos Gago a Fabiola y San José, buscando la Alfalfa, pues en caso contrario, sería imposible volver por el Postigo y la Plaza Nueva, dado que alcanzarían la Campana a una hora aún demasiado temprana. Tendrían que regresar por la Puerta de Jerez a los Jardines y Santa María la Blanca, demorando en dos horas su recogida, que sería pasada la una de la mañana. Nada mejor lo tiene la Trinidad, que tampoco puede regresar por el Postigo, pues su horario de este año (Campana 5,45, puerta de Palos 7,10) la harían llegar muy pronto a la Campana. Así que en ese caso tendría que hacerlo por:
Plaza del Triunfo, Miguel Mañara, Contratación, San Gregorio, Puerta de Jerez, San Fernando, Don Juan de Austria, Menéndez Pelayo, Recaredo y María Auxiliadora. Volvería a la misma hora, pero por calles mucho más desangeladas.
En cuanto a los pasos de la Magna, los tres primeros -Borriquita, Montesión y Herodes- irían uno tras otro por el Postigo hacia García de Vinuesa, Plaza Nueva, Tetuán, Campana, donde llegarían a eso de las 10, una vez haya terminado de pasar el paso de la Soledad. San Esteban regresaría por Fabiola y Mateos Gago a San José, -como el Martes Santo.
Pasión, de salir de San Hermenegildo podría regresar como lo hace el Gran Poder hasta San Vicente, y de allí seguir por Teniente Borges a la Concordia. En caso de hacerlo de la Misericordia, volvería por la Plaza Nueva y la Campana y de allí por Laraña a su templo. Sin embargo, esta hermandad y la de las Siete Palabras, deberían regresar con gran celeridad en caso de hacerlo por la Campana, dado que viene detrás el Santo Entierro por Hernando Colón.
En cuanto a San Isidoro, podría ir tras de Pasión hasta la Plaza Nueva y allí desviarse por Granada, General Polavieja, Jovellanos, Sierpes, Sagasta, Salvador, Villegas y Cuesta del Rosario.
La Hermandad de la Soledad de San Lorenzo, última cofradía afectada, no tendría más que volver al recorrido de hace pocos años detrás del Santo Entierro por Hernando Colón y la Plaza Nueva.
La última jornada afectada es la del DOMINGO DE RESURRECCION, donde la cofradía del Resucitado se beneficiaría de ser la única en su día, pudiendo volver por Hernando Colón hacia la Plaza de San Francisco y retomar por Entrecárceles su camino hacia el Salvador.

EN RESUMEN, que por un par de andamios en dos calles estrechas del corazón del casco antiguo de la ciudad, nada menos que veintiocho cofradías, con más de veinticinco mil nazarenos, verían seriamente afectados sus horarios e itinerarios, algunas con retrasos de hasta dos y tres horas. Otras tendrían que desfilar por largas y frías avenidas, añorantes de sus calles de siempre. Otras ocho cofradías, tendrían que adaptar su ritmo al de las afectadas, para no paralizar la carrera oficial. Y tres jornadas: el Martes, la Madrugá y el Sábado serían una auténtica pesadilla para los diputados mayores de gobierno.
A principios de siglo esas calles de Placentines y Francos eran parte de la carrera oficial. Algunas cofradías tuvieron dificultades: el Cachorro se partió la mano y al Silencio no le cabían los pasos. Así que tuvo que cambiarse la carrera oficial. Se modificó suprimiendo esas calles y añadiendo la Campana, y la Fiesta siguió su evolución, no pasó nada especial.
Hoy día, han pasado cien años. Cualquier tarde de cualquier día de Semana Santa, la radiografía es la siguiente: mientras dos o tres cofradías pasan por Carrera Oficial -donde no se pueden ver por el público no abonado- otras dos o tres vuelven por Francos y Placentines -donde no hay espacio para toda la gente que a esa hora, desea ver cofradías- y otras dos o tres preparan sus salidas, que resultado de lo anterior, están colapsadas de público. Esa es la estructura de una tarde cualquiera de Semana Santa.
La conclusión es que la Carrera oficial debería modificarse para evitar que más de la mitad de las cofradías tengan necesariamente que regresar por esas calles tan estrechas, que provocan la inseguridad de las bullas.
Esa es la madre del cordero: no se trata de cambiar Sierpes por Tetuán para poner más sillas, ni de empezar en Martín Villa para poner "palcos populares" como dijo un político; sino de hacer una carrera oficial tal que permita los regresos de las cofradías por calles más espaciadas (el Triunfo, el Salvador, la Plaza de San Francisco, Hernando Colón) para así evitar o reducir en los posible las aglomeraciones. Una Carrera diseñada no sólo para maximizar los beneficios de las sillas, sino especialmente para mejorar las posibilidades del público de a pie, diseñar un recorrido oficial tal que las diferentes hermandades dispongan de itinerarios alternativos para acceder y para alejarse del mismo, evitando sobre todo que la fiesta mayor de la ciudad, pueda quedar deslucida por un simple andamio en una calle cualquiera del casco antiguo.

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