LA REVOLUCION “LA GLORIOSA”
Juan Pedro Recio Lamata
3 de Octubre de 2008

El 19 de septiembre de 1868 los generales Juan Prim y Francisco Serrano y el almirante Juan Bautista Topete encabezan una revuelta militar contra la monarquía, lo que supone el fin del reinado de Isabel II. La profunda crisis económica, social y política que se vivía en España fue el detonante de este brusco cambio de régimen.
Este golpe de estado, fue apoyado mayoritariamente por Juntas ciudadanas, que aglutinaban a progresistas, demócratas y republicanos, y a estamentos sociales como la burguesía liberal y las clases populares. A este golpe militar se le llamó “Revolución” y se conoció con el sobrenombre de "La Gloriosa".
Pocos días después del pronunciamiento militar, el 6 de Octubre de 1868, la Junta Revolucionaria de Sevilla tomó la decisión, entre otras cuestiones, de suprimir 12 parroquias, otros 23 templos sevillanos, y eliminar varias comunidades religiosas instaladas en nuestra Ciudad, y la incautación de sus bienes. Estas comunidades damnificadas eran:
-Mínimas de Nuestra Señora de Consolación.
-Nuestra Señora del Socorro.
-Santa María de las Dueñas.
-Santa Ana.
-San Leandro.
-Santa Isabel.
-Santa Inés (esta comunidad fue sustituida por la Asunción).
A raíz de los acuerdos de esta Junta Revolucionaria, hubo multitud de establecimientos religiosos que fueron demolidos por completo. Otros, por suerte, se salvaron de la piqueta, después de haber sido condenados. También hubo edificios que simplemente cambiaron su uso religioso para ser destinados a otros fines civiles, culturales, industriales o privados.
Dentro de esta “lista negra” de monumentos condenados, se acuerda el derribo de iglesias, murallas y puertas de Sevilla. Hasta la Torre del Oro y el arquillo del Ayuntamiento estuvieron a punto de sucumbir en esta época negra para el patrimonio histórico-artistico. Gracias a Dios, la mayoría de edificaciones predestinadas al derribo, lograron salvarse finalmente, aunque la lista de los desaparecidos bajo la piqueta es extensa.
Resulta sorprendente que en tan poco espacio de tiempo se decidiera el derribo de varios monumentos, ya que el 7 de Noviembre ya se habían demolido la parroquia de San Miguel, sita en la plaza del Duque de la Victoria, los conventos de las Dueñas y San Felipe Neri, y las puertas de Triana, San Fernando y Osario.

Templo de San MIguel, en la Plaza del Duque
A partir de ese momento histórico de la revolución de septiembre de 1868, desaparecieron varios conventos sevillanos de gran raigambre en Sevilla, y cuya memoria aún perdura en los lugares donde estaban ubicados:
-Regina Angelorum, parcialmente demolido a partir de 1868. Desapareció totalmente en 1930. Situado en la calle Regina, nombrada así por el convento que se hallaba en ese enclave de la ciudad.
-Dueñas. Situado entre las calles Gerona, Doña María Coronel y Dueñas, que recuerda al cenobio desaparecido.
-Mínimas o Nuestra Señora de Consolación. Situado al principio de la calle Sierpes, cerca de la Campana.
-Concepción. En la calle Menjibar, barreduela junto a San Juan de la Palma.
-Nuestra Señora de Belén o Encarnación de Belén. Situado entre las calles Relator, Peris Mencheta y Alameda de Hércules. Una calle recuerda este convento.
-Mínimas de Triana. La capilla despareció en 1878, y las monjas regresaron posteriormente fusionadas con las mínimas de Sierpes.
Otros templos y conventos fueron desacralizados, y se destinaron para otros usos:
-Parroquia de Santa Lucía. Fue comprada por un particular.
-Convento del Carmen. Pasó a ser cuartel. Hoy dia es Conservatorio Superior de Música y Escuela Superior de Arte Dramático.
-Convento de Nuestra Sra. de Gracia (Descalzos) en plaza del Cristo de Burgos. Actualmente es la casa de Hermandad del Cristo de Burgos.
-Convento de San Felipe. Solo quedan restos del claustro en calle Feijoo 7. Pasó a ser casa de vecinos.
-Convento de Nuestra Señora de los Remedios. Plaza de Cuba. Actualmente es Museo de Carruajes de Sevilla.
-Convento de San Basilio. Entre las calles Señor de la Sentencia (antigua Escuderos) y Relator. Tuvo diferentes usos. En la actualidad es Iglesia Anglicana.
-Convento de las monjas de Pasión. En la actual calle Vargas Campos. Pasó a ser casa de vecindad.
-Convento de la Asunción (Entre las calles Abad Gordillo y San Vicente y la plaza del Museo). Tuvo diferentes usos, por ejemplo almacén de maderas. Fué demolido totalmente en los años 70 del siglo XX.
-Capilla de los Marineros. Fue Iglesia protestante, cine, teatro, carpintería y almacén, hasta que la Hermandad de la Esperanza de Triana la volvió a comprar en 1939, para volver a ella ya de manera definitiva en 1962.
Había otros templos que aunque estaban en la nómina de edificios destinados a desaparecer, gracias a la frontal oposición de algunos personajes integrados en la Comisión Provincial de Monumentos, finalmente se salvaron. Esta es la extensa lista de Iglesias, conventos y capillas que lograron permanecer en pie, a pesar de haber sido condenados a la piqueta:

Convento de los Remedios (Actual Museo de Carruajes)
PARROQUIAS Y OTRAS IGLESIAS
Santiago
Santa Catalina
Omnium Sanctorum
Santa Marina
San Andrés
San Marcos
San Esteban
San Nicolás
San Juan de la Palma
Iglesia del convento de San Antonio de Padua
Santa Maria de las Nieves (La Blanca)
Santa Justa y Rufina (Capuchinos)
San Antonio Abad.
Iglesia del convento de San Buenaventura
San Luis
Iglesia del Buen Suceso
Santa María de Montesión
La Trinidad
Iglesia del Santo Ángel
San Benito
San José (Calle San José)
San Francisco de Paula (Sagrado Corazón en calle Jesús del Gran Poder).
CONVENTOS
Madre de Dios
San Leandro
Nuestra Señora del Socorro
Santa María de los Reyes (Calle Santiago)
Dulcísimo Nombre de Jesús (actual capilla de Vera Cruz)
Santa Isabel
Nuestra Señora de la Paz (capilla de la Sagrada Mortaja)
Santa Ana (calle del mismo nombre)
Santa María la Real (Calle San Vicente)
El Valle (actual Templo de los Gitanos)
Santa Inés (calle Dª María Coronel)
CAPILLAS
Santa María de Jesús (Puerta de Jerez)
San José (Jovellanos)
El Carmen (anterior a la actual del Altozano)
Rosario (Dos de Mayo)
San Hermenegildo (Ronda Capuchinos)
Nuestra Señora de la Luz (Carretería)
San Andrés (Panaderos)
Rosario (Resolana)
Rosario (Humeros)
Dolores (Servitas)
Merced (Puerta Real)
San Gregorio (Santo Entierro)
Expiración (Museo)
Purísima Concepción (Postigo)
San Onofre (Pza. Nueva)
Nuestra Señora del Mayor Dolor (Molviedro)
Piedad (El Baratillo).
Los motivos de ese inquietante deseo de destruir algunos de los más emblemáticos tesoros monumentales de Sevilla podrían resumirse en el anticlericalismo de los más elementos más extremistas de aquella “Gloriosa”, y por otra parte, el ánimo por romper con una fisonomía urbanística que impedía la modernización y expansión de Sevilla. Este último fue quizá el principal motor de la destrucción de las murallas y puertas de Sevilla, de las que sólo quedaron en pié aparte del lienzo de muralla entre la Macarena y San Julián, algunos restos en diferentes lugares, como en el Alcázar o el antiguo colegio del Valle, y restos a los que se adosaron edificios que impiden su visión desde la vía pública.

Puerta de la Macarena y lienzo existente entre ésta y San Julián
De las puertas solo quedaron en pie los arcos de la Macarena y el Postigo del Aceite, y un resto de la Puerta de Córdoba.
La Comisión Provincial de Monumentos, fue la principal valedora para que al final pudieran salvarse la inquietante lista de monumentos sevillanos que hemos apuntado, y a esta Comisión pertenecían personas como el arquitecto Demetrio de los Ríos, que era el Vicepresidente de la Comisión o Francisco Mateos Gago que ostentaba el puesto de vocal.
En el lado opuesto, o sea, entre los integrantes de aquella Junta Revolucionaria de Sevilla que auspiciaron el derribo y desaparición de edificios, se encontraban personajes cuyos nombres nos pueden resultar familiares, ya que algunos de ellos, se mantienen en el nomenclátor: Federico de Castro Fernández, Manuel de la Puente y Pellón, Federico Rubio, y Antonio Machado Núñez.